Espectros
Espectros Por Marián Briceño Admiró la gota color carmesí descender de sus dedos en dirección al suelo. Ella sonreía con ínfulas de reina, victoriosa. La pesadilla había terminado, sabía que lo había salvado. La voz se calló. Miranda limpió el cuchillo en su pantalón analizando la escena con orgullo. Sus ojos volaron de un lugar a otro con tanta rapidez como fue capaz, aquella otra voz le premiaba por haberlo hecho muy bien. Se había levantado por un grito de auxilio. A un lado el frasco de pastillas destapado. Miró aquellas píldoras con asco. Las odiaba. Siempre la hacían dormir demasiado y muchas veces no sabía ni quién era. Se la pasaba dopada y como adormecida. Tenía muchos meses sin tomarla y en ocasiones engañaba a Alfonso, su marido, fingiendo que lo hacía. Además, sin medicina podía estar más alerta. Caminó unos pasos mirando de reojo a su esposo dormir a su lado, las ojeras pronunciadas ocultaban la belleza que algún día la conquistó. Lucía cansado. No quería alert...