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El sabor de una despedida

  El sabor de una despedida. Por Marián Briceño Pude saborear el salado de las lágrimas que se salían de la comisura de mis ojos escapando de mi control. Pegué una mano al vidrio queriendo traspasarlo. No tenía que estar ahí, sabía que no era lo correcto. Sin embargo, era inevitable no hacerlo. La otra mano fue directo al pecho intentando serenar mi acelerada respiración.  «¿Me estoy quedando sin aire?», me pregunté mientras observaba cómo se alejaba de mí sin poder evitarlo. Sin poder hacer nada para remediarlo.  Un sordo gemido salió de la profundidad de mi garganta, mientras que más lágrimas continuaban su viaje hacia el canalillo entre mis pechos por la ansiedad de sentir que no tenía opciones ni estaba en mis manos hacerlo diferente. Tenía frío. Mucho frío. De ese que se cuela en tus huesos y te paraliza. 一Por favor, no te vayas, Sebastián 一susurré inaudible, empañando aquel detestable cristal que me separaba del amor de mi vida. Como cosa del destino, él volteó. Sus...

Vicisitudes de un amor tóxico

  Vicisitudes de un amor tóxico. Marián Briceño Cristina vomitó por tercera vez, ¿o era la cuarta? en ese inodoro lleno de flujos y sustancias ilícitas 一y otras que quizás no tanto一. Ella sabía que debía salir de allí e irse a su casa. Sin embargo, sentía que no había poder humano en esta tierra ni en ningún universo paralelo que la levantara de allí. Era bastante consciente de que nadie más que ella era la responsable de encontrarse en ese estado. Su amiga Laura se lo advirtió. No obstante, cuando a una mujer terca y tóxica, como ella, se le mete entre ceja y ceja perseguir al ex, esas son las consecuencias que puede sufrir luego de intentar llamar su atención y descubrirlo “con las manos en la masa  «trasero» de otra”. No sabía dónde se había metido Mateo, pero había algo en ella que la empujaba a salir y buscarlo, como una desesperación que rozaba la ansiedad acelerando también su respiración. Si enfocaba su atención en otra cosa que no fuese el vómito, sabría que las manos...